Saturday, October 14, 2017

A mi hermana

Para: Mi hermana, ausente.

En la última década me he puesto a pensar: ¿Dónde has estado?
La respuesta es muy clara, no a mi lado.

En la última década te enteraste de lo mucho que me hizo daño él, a quien llamas primo, y no te ha importado. Lo has tomado como una llamada de atención, me has insultado bajo palabras como: "Deja de llamar la atención", "estás loca",  "¿qué ganas con decir todo esto ahora?".

Pues bien aquí te van unas cuantas respuestas;

1. No lo hice por llamar la atención, si hablé, fue porque estaba harta de callar, harta de ver cómo se salía con la suya sin siquiera reconocer lo que había hecho. Cuando por fin hablé, entonces al menos logré algo de justicia. Al menos el mundo lo sabía y al menos él aceptó su falta de respeto a mi persona. Al menos me pidió perdón, que aunque hueco y desinteresado, tenía algo de culpa ahora en su conciencia; misma que decía tenía en paz, pues no recordaba nada. Mientras la mía se retorcía desde hacía más de dos décadas.

2. No, no estoy loca. Las personas que vivimos abusos, no estamos locas, estamos enojadas, tristes, confundidas, somos incapaces de pensar un motivo por el cual, cualquiera pudiera habernos hecho daño y por ello estamos en continuas búsquedas de respuestas que  nos ayuden a entender. Algunos de nosotros huimos del problema por un tiempo, pero es hasta que lo afrontamos que podemos salir adelante.

3. Lo que gano es: un poco de justicia, mi lugar ahora a la luz de todos, ya no oculta. Claro que para algunos esto significa que el nombre de la familia queda manchado, y como fui yo quien habló del asunto, es decir, quien lo trajo a la luz, entonces me convierten en la culpable de los desequilibrios familiares. Lo que no se dan cuenta es que la primer acción, se hizo hace más de 30 años, que esa acción no fue culpa mía, sino de aquellos debían cuidarnos, de aquellos debían educarnos y mantenernos a salvo; pero sobretodo de aquél que en su conciencia sabía que estaba haciendo algo mal.

Desde hace más de 10 años, nuestras vidas se han dividido y se han distanciado más lejos que el de dos desconocidos. Tu desamor por mí se ha convertido en un sentimiento que yo, simplemente no entiendo, he llegado a pensar que me odias. Es decir, todo lo que te recuerda a mí es motivo de enfado, de intolerancia y de repudio.

Para mí en cambio, todo lo que me recuerda a ti, me llena de incógnita, de incomprensión y hasta hace tiempo de tristeza. He llegado a comprender que si piensas de esa manera, no es por mí, es por ti. Porque te he privado del amor de mis padres en momentos donde yo los he necesitado más que a nada en el mundo, te he robado su atención. Pienso que quizá te sientas un poco culpable por lo que me pasó, después de todo tu eres la mayor. Quizá siempre supiste lo que pasaba tras puerta cerrada, y nunca dijiste nada. Quizá, no lo supiste, pero igual te causa un conflicto de culpa. El caso es que ahora ese sentimiento, se traduce en odio, en enfado y en frustración al objeto que me representa. Y es que a pesar de que estoy lejos desde hace varios años ya. Se nota que el sentimiento no te abandona, cada vez que tienes que verme o hablarme, lo haces como si quisieras deshacerte de mí.

Pues bien, ahora debes ser más feliz contigo misma, es decir, la atención de mis padres es para ti. Yo tengo la fortuna de tener una llamada al día con mi padre al menos. Mi madre te adora, porque estás allá con ellos. Tu novio, el que algún día trató de conquistarme, ahora es casi tu esposo y te hace muy, pero muy feliz, te apoya y te cuida. La vida no podría ser mejor. Yo prácticamente vivo alejada en mi mundo y casi siempre puedes vivir tú en el tuyo, sin necesidad de pensar en mi.

Lo único que me entristece es saber, que así nunca serás realmente feliz, por que siempre, siempre, seré tu hermana. Porque siempre seré un fantasma en tu vida. Hasta que aceptes que la mejor solución para ser feliz, es que ames, que nos amemos y nos aceptemos como somos... quizá algún día me reconozcas, como lo has hecho siempre con él, con tu primo, a quien amas, regalas camisas, relojes y lociones y quien abrazas con sinceridad en fotos familiares.